El ejercicio ayuda a desintoxicar el cuerpo por medio de varios mecanismos naturales. Cuando combinas dieta y ejercicio la desintoxicación es más efectiva.

La circulación de la sangre se acelera y limpia.

Conforme nos comenzamos a agitar, el incremento en la circulación ayuda a “limpiar” las células de las toxinas que se hayan acumulado por medio de alimentos contaminados, pesticidas, productos químicos de toda índole e incluso por procesos bioquímicos naturales del cuerpo. La sangre entrega oxígeno y nutrientes a la células y se lleva dióxido de carbón y todo lo demás que necesita ser removido.

Al acelerarse la circulación, otro elemento que llega a más células son los glóbulos blancos, aquellos que combaten a los bichos y nos mantienen sanos. Al detectar contaminantes, se agrupan y trabajan para removerlo del cuerpo por medio de la sangre y luego por la orina.

El incremento en la temperatura corporal al hacer ejercicio provoca que empecemos a sudar. Ese proceso también ayuda en la desintoxicación al “limpiar” los poros de la piel de toda impureza conforme pasa el sudor por ellos. Es por eso que la piel luce más radiante después de haber hecho ejercicio.

Para lograr éstos beneficios, todo lo que necesita es hacer ejercicio aeróbico, al menos tres veces por semana durante 20 a 30 minutos, ya que durante el proceso de desintoxicación no desea esforzarse demasiado – en enfoque no está en mejorar la condición física, sino elevar la frecuencia cardiaca lo suficiente para tener éstos beneficios.

El corazon bombeando sangre por el sistema circulatorio

Cuando descansamos, nuestro corazón envía oxígeno y nutrición a todas las partes del cuerpo bombeando aprox. 10 litros de sangre cada minuto, pero con el ejercicio, esta cantidad aumenta gradualmente al igual que los nutrientes y oxígeno transportado por la sangre se enriquecen. A medida que las células se llenan de esta sangre enriquecida, nuestro cuerpo puede eliminar los desechos tóxicos más rápido y estos nutrientes adicionales se utilizan para reparar el daño estructural y químico en las células. Este proceso continúa, incluso después de que el cuerpo entre en reposo.

La limpieza del sistema linfático

Nuestro sistema linfático funciona en conjunto con los vasos sanguíneos y juntos, limpian los desechos acumulados en las células y las toxinas. Éstas se transfieren a las venas del sistema linfático. Cuando las células están libres de toxinas, funcionan de manera más efectiva y tienen menos riesgo de enfermarse.

Eliminar las toxinas a través del sudor

Comenzamos a sudar cuando hacemos ejercicio debido al aumento de la temperatura corporal; este es el mecanismo de enfriamiento de nuestro cuerpo. La sudoración es la mejor manera de desatascar los poros, lo que aligera la carga de trabajo de los riñones al dejar que el ácido adicional y otras toxinas salgan a través de la piel. No olvides beber mucha agua para rehidratarte durante el ejercicio.

Digestión reguladora

El ejercicio también regula la digestión permitiendo que los desechos de alimentos sean eliminados del cuerpo. El ejercicio aeróbico ayuda a que los alimentos que hemos comido se muevan más fácilmente a través del tracto gastrointestinal al fortalecer los músculos del abdomen.

La cantidad cada vez mayor de oxígeno que llega a las células junto con la eliminación de toxinas permite la alcalinación y la renovación de las células, lo que efectivamente apoya al cuerpo en todas las etapas de desintoxicación.

La importancia de la dieta

Una dieta rica en verduras de hojas verdas, (de preferencia crudas), fibra, granos, algunas frutas y una cantidad reducida de carbohidrátos, grasa y sal no solo te dará todos los nutrientes que pudieras requerir para soportar las funciones corporales tanto en reposo, como durante la actividad física.

Ya sabemos que el ejercicio ayuda a desintoxicar el cuerpo; pero el consumo del Té Divina es un maravilloso complemento, al igual que una dieta sana y balanceada para desintoxicar el cuerpo.